MODELOS EDUCATIVOS
MODELOS EDUCATIVOS
Los
modelos educativos son visiones sintéticas de teorías o enfoques pedagógicos
que orientan a los especialistas y a los profesores en la elaboración y
análisis de los programas de estudios; en la sistematización del proceso de
enseñanza-aprendizaje, o bien en la comprensión de alguna parte de un programa
de estudios.
Se podría decir que los modelos educativos son
los patrones conceptuales que permiten esquematizar de forma clara y sintética
las partes y los elementos de un programa de estudios, o bien los componentes
de una de sus partes. También los modelos educativos son, como señala Antonio
Gago Huguet, una representación arquetípica o ejemplar del proceso de
enseñanza-aprendizaje, en la que se exhibe la distribución de funciones y la
secuencia de operaciones en la forma ideal que resulta de las experiencias
recogidas al ejecutar una teoría del aprendizaje.
Los modelos educativos varían
según el periodo histórico en que aparecen y tienen vigencia, en el grado de
complejidad, en el tipo y número de partes que presentan, así como en el
énfasis que ponen los autores en algunos de los componentes o en las relaciones
de sus elementos. El conocimiento de los modelos educativos permite a los
docentes tener un panorama de cómo se elaboran los programas, de cómo operan y
cuáles son los elementos que desempeñan un papel determinante en un programa o
en una planeación didáctica.
En algunos de los modelos educativos, los
profesores pueden ver claramente los elementos más generales que intervienen en
una planeación didáctica, así como las relaciones de antecedente y consecuente
que guardan entre sí. El conocimiento que se tenga de los programas y de sus
partes será determinante para que los docentes elaboren planeaciones didácticas
eficientes y obtengan resultados mejores en el aula. Algunos Tipos De Modelos
Educativos.
a)
El modelo tradicional. Este tipo de modelo educativo se refiere principalmente
a la elaboración de un programa de estudios. Los elementos que presentan son
mínimos, ya que no se hacen explícitas las necesidades sociales, la
intervención de especialistas, las características del educando, ni tampoco se
observan las instancias de evaluación del programa de estudios. El esquema es
muy sencillo. En él destacan los cuatro elementos siguientes:
·El profesor. Es
el elemento principal en el modelo tradicional, ya que tiene un papel activo:
ejerce su elocuencia durante la exposición de la clase, maneja numerosos datos,
fechas y nombres de los distintos temas, y utiliza el pizarrón de manera
constante. ·El método. Se utiliza cotidianamente la clase tipo conferencia,
copiosos apuntes, la memorización y la resolución de los cuestionarios que
presentan los libros de texto.
·El alumno. En este modelo educativo no
desempeña una función importante, su papel es más bien receptivo, es decir, es
tratado como objeto del aprendizaje y no se le da la oportunidad de convertirse
en sujeto del mismo.
·La información. Los contenidos se presentan como temas,
sin acotar la extensión ni la profundidad con la que deben enseñarse. De esta
manera, algunos profesores desarrollan más unos temas que otros creando, por
ende, distintos niveles de aprendizaje en grupos de un mismo grado escolar. El
modelo tradicional muestra la escasa influencia de los avances
científico-tecnológicos en la educación y, en consecuencia, refleja un momento
histórico de desarrollo social. No obstante sus limitaciones, este modelo se
tomó como base pedagógica para formar diversas generaciones de profesores y de
alumnos. El instructor del curso comentará otros aspectos que juzgue
convenientes del modelo tradicional.
b)
El modelo de Ralph Tyler. El modelo que Tyler propone presenta como aportación
fundamental el concepto de objetivos, los cuales se convierten en el núcleo de
cualquier programa de estudios, ya que determinan de una manera u otra el
funcionamiento de las otras partes del programa. La idea de elaborar un
programa o una planeación didáctica teniendo como base a los objetivos, cambia
sustancialmente el esquema tradicional de las funciones del profesor, del
método, del alumno y de la información, por ejemplo: ·El profesor.
·El método. Como los objetivos mencionan diversas
acciones que los alumnos han de desempeñar, la enseñanza no puede dirigirse con
un solo método o con una misma forma de dar la clase. Por el contrario, se
proponen diversas actividades para los alumnos (actividades de aprendizaje) y
actividades para el profesor (actividades de enseñanza), de tal manera que
dependiendo el tipo de objetivo serán las acciones a realizar por el docente y
los educandos. Este modelo ofrece la posibilidad de utilizar diversos métodos y
técnicas, los cuales serán propuestos en los programas y en algunos casos serán
seleccionados por los profesores.
·El alumno. Los objetivos mencionan acciones
que han de realizar los alumnos, por lo cual éstos dejan de ser pasivos u
objetos de enseñanza y se convierten en sujetos de aprendizaje realizando diversas
acciones que son registradas por el docente. A diferencia del modelo
tradicional donde el alumno desconocía la profundidad y extensión de tema, así
como las acciones que se esperan de él, en el modelo de Tyler el alumno, desde
la lectura del objetivo, conoce las actividades que debe realizar
individualmente, en equipo o bien conjuntamente con el profesor.
·La
información. La información por enseñar ya no se presenta a manera de temas
como se hacía en el modelo tradicional, sino por medio de objetivos, es decir,
se fragmentan los contenidos en pequeñas porciones, las cuales están acotadas
tanto en su extensión como en su profundidad. Un contenido puede dar lugar a
varios objetivos con diversas acciones por realizar; dichos objetivos se
relacionan y se estructuran lógicamente formando unidades, éstas, a su vez,
presentan un orden lógico y una secuencia de lo simple a lo complejo y forman
un programa de estudios. La información así estructurada permite un manejo
preciso y homogéneo por parte del profesorado y elimina, en parte, la
subjetividad en la enseñanza de los contenidos, ya que las acciones del
profesor, del alumno, la extensión, profundidad y tiempo dedicado a cada
objetivo están acordados previamente en el programa de estudios.
La planeación
didáctica se facilita puesto que el programa de estudios resulta lo
suficientemente explícito y el docente sólo necesita hacer un análisis
cuidadoso del programa o, en su defecto, consultar al coordinador de área o de
estudios. Otras ventajas que proporciona este modelo son:
·La evaluación. Se
realiza de manera más sistemática, ya que los tiempos, las formas e
instrumentos de evaluación que deben emplearse están predeterminados en el
programa de estudios. Los docentes podrán elegir formas alternativas de evaluación
con la condición de que se adecuen al objetivo, es decir, que las acciones que
el alumno debe realizar, las cuales se mencionan en el objetivo, sean factibles
de medir y de registrar.
·La participación de especialistas. La elaboración de
programas requiere de la participación de especialistas, puesto que se requiere
de un conocimiento técnico-pedagógico que demanda rigor y precisión. La
propuesta de objetivos, la selección de los mismos, así como su redacción son
tareas complejas que requieren del conocimiento de diversas teorías del
aprendizaje, del manejo de diversos métodos y técnicas didácticas y de enfoques
taxonómicos de evaluación, entre otros requisitos.
·La sociedad. El vínculo
entre educación y sociedad se torna más estrecho en el modelo de Tyler, ya que
los objetivos sugeridos por los especialistas tienen como marco de referencia
las necesidades que demanda la sociedad, de tal manera que, conforme se
modifican las necesidades sociales, es necesario cambiar los objetivos de los
programas de estudios porque se corre el riesgo de que se vuelvan obsoletos.
Los elementos que el modelo de Ralph Tyler presenta, así como su dinámica,
serán comentados por el instructor del curso, de tal manera que los
participantes puedan interpretar por sí mismos el programa de estudios que
imparten. El instructor del curso comentará otros aspectos que considere
importantes del modelo de Tyler.
c)
Modelo de Popham-Baker. Este modelo se refiere particularmente a la
sistematización de la enseñanza; hace una comparación entre el trabajo de un
científico y el trabajo de un profesor. La comparación estriba en que el
científico tiene un conjunto de hipótesis como punto de partida, selecciona una
serie de instrumentos para comprobar su veracidad, con los instrumentos
seleccionados somete las hipótesis a experimentación y evalúa los resultados
obtenidos. De igual manera el docente parte de un conjunto de objetivos de
aprendizaje, selecciona los instrumentos de evaluación más idóneos y los
métodos y técnicas de enseñanza acordes con los objetivos, los pone a prueba
durante la clase o en el curso, y evalúa los resultados obtenidos. Desde luego
que los niveles de rigor, precisión y conceptualización distan mucho entre un
científico y un docente; sin embargo, la propuesta de Popham-Baker es de que en
ambos hay sistematización en el trabajo que se realiza, un conjunto de
elementos a probar, y la evaluación de resultados, es decir, cada uno de los
elementos mencionados ocupa un lugar dentro de una secuencia formando un
sistema que tiene una entrada y una salida de productos o resultados, los
cuales se modifican por medio de un proceso.
c)
Modelo de Roberto Mager. Permite a los docentes conocer en detalle una parte
importante de los programas: los objetivos. Los objetivos pueden ser generales,
particulares (también llamados intermedios) y específicos (también conocidos
con el nombre de operacionales). Los objetivos han sido estudiados por diversos
autores y por consiguiente han surgido distintas nomenclaturas o terminologías.
En el modelo de Mager se hace referencia a los objetivos específicos, es decir,
con los que comúnmente opera el profesor en el salón de clase y los que están a
la base de su planeación didáctica. Habitualmente en un programa de estudios
los objetivos específicos se presentan redactados, sin hacer mención a cada una
de sus partes, para evitar la pérdida de significado o de sentido en el
profesor.
d)
Modelo de Hilda Taba. Este modelo sintetiza los elementos más representativos
de los otros modelos que ya se han revisado. Uno de los aportes que presenta es
la organización de contenido y las actividades de aprendizaje. El contenido de
un programa de estudios o de una planeación didáctica debe presentar una
organización lógica, cronológica o metodológica. Dicha organización permitirá
al docente presentar la información a los alumnos de lo simple a lo complejo,
de lo que es antecedente a su respectivo consecuente, de la causa al efecto, de
lo general a lo particular, etcétera, lo cual redundará en un mejor
aprovechamiento. La organización de las actividades también es un factor de
mejora en el aprendizaje.

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